Miles de negocios tienen que presentar concursos de acreedores para evitar la quiebra.

¿Qué es un concurso?, ¿para qué sirve en estos momentos?

El concurso de acreedores es aquel instrumento que toda empresa tiene para solventar una situación económica extraordinaria y de crisis.

Una empresa puede solicitar la declaración de concurso de acreedores cuando no tiene la suficiente liquidez para cumplir sus obligaciones. Por tanto, está íntimamente relacionado con la falta de solvencia de las empresas.

En estos momentos, por lo tanto, el concurso es una de las soluciones que la legislación ofrece para salir de este via crucis y que muchos empresarios puedan lograr acuerdos de refinanciación con sus acreedores o, en el peor de los casos, liquidar la empresa y poder empezar de cero sin acumulación de deudas que no permitirían remontar la actividad económica de  la compañía por un buen periodo de tiempo.

¿Por qué estoy en concurso? 

La Ley Concursal 22/2003 del 9 de julio del 2003 establece que sólo se someterán a concurso de acreedores las empresas que “no pueden cumplir regularmente sus obligaciones exigibles”, es decir, se encuentran en situación de insolvencia, no pudiendo atender a sus obligaciones, debiendo demostrar el deudor que solicite el concurso que dicho estado de insolvencia es “actual o inminente”.

¿Qué es un concurso necesario? ¿porqué ahora? 

El concurso necesario que pueda instar un acreedor no se constituirá como una amenaza durante este momento extraordinario, pues las solicitudes que se planteen durante el estado de alarma o dentro de los dos meses posteriores a su finalización no serán admitidas a trámite. Es más, si durante este tiempo existe concurrencia de solicitudes de concurso necesario y voluntario, se le daría preferencia a esta última con independencia de la fecha de presentación.

¿Por qué está creciendo exponencialmente la preparación de concursos?

Porqué casi la totalidad del tejido productivo se ha visto obligado a cerrar durante las últimas semanas, y a eso, hay que añadir que está prohibido despedir por causas económicas o por situaciones de reestructuración; y que no hay no hay moratoria en el pago de impuestos ni en el pago de las cuotas a la Seguridad Social. El colapso que se espera va a ser enorme.

Actualmente hay multitud de solicitudes de concurso, sobre todo desde este fin de semana tras la entrada en vigor del Decreto que prohíbe el despido y de la nueva restricción de actividades validada el domingo y vigente desde ayer.

Se prevé que la mitad de las empresas obligadas a cerrar ayer estén abocadas al concurso y a la liquidación y se esperan que el número de concursos colapsen los juzgados.

Y lo que es más grave aún, los concursos acabarán en liquidación ante la imposibilidad de pagar por orden de vencimiento, y no poder pagar los créditos contra la masa.

El contratista no puede pagar a las subcontratas en el concurso y hay que tener en cuenta además que para que muchas contratas puedan cobrar, la contratista debe estar al corriente con la Seguridad Social y Hacienda.

Lamentablemente, una vez que cesen los ERTE que se están presentando en masa (ayer ya superaban los 300.000), las empresas no van a ser capaces de continuar o reactivar su actividad en los volúmenes en que estaban, con lo que acabarán en concurso.

¿Cuál es nuestro consejo?

Los empresarios no están acostumbrados a situaciones de este tipo, principalmente porque la entrada en caída libre, no era posible preverla, ni anticiparse a los acontecimientos.

Aconsejamos que se busquen acuerdos de refinanciación de deudas, que se protejan los cobros a través de seguros de créditos siempre que sea posible, que se aprovechen las líneas de avales del Estado y todas las ayudas que puedan aprobarse.

No moverse, sólo nos llevará a la quiebra de los negocios que tanto esfuerzo nos ha costado levantar.