Cada vez es más común que los trabajadores instalen determinadas aplicaciones en sus teléfonos móviles con finalidades exclusivamente laborales. Nos referimos, en concreto, a los smartphones personales, no terminales que proporciona la empresa. Estas aplicaciones facilitan en determinados aspectos el trabajo al trabajador, así como a la empresa. A continuación, vamos a analizar las ventajas y los riesgos que puede entrañar esta práctica.

¿Qué tipo de aplicaciones nos ofrecen ventajas a la hora de trabajar?  La más común es el correo electrónico; muchos trabajadores tienen esta aplicación instalada en su teléfono móvil para así recibir los emails se encuentren o no en horario laboral. Hay otras, que permiten acceder a la información de la empresa (Box, Dropbox, Google Drive…), la cual se puede necesitar en un momento dado cuando el trabajador se encuentre fuera del lugar de trabajo o bien aplicaciones que permiten la localización lo cual ayuda en cuestiones logísticas.

¿Simple comodidad o exigencia por parte de la empresa? En muchos casos será por facilitar el trabajo al propio trabajador, sin embargo, puede haber casos en los que la empresa obligue al trabajador a utilizar su teléfono personal para finalidades laborales. Como es el caso de aplicaciones para fichar, por ejemplo, o simplemente el hecho de facilitar el número de teléfono personal a los clientes, ya que esto ocasiona comúnmente la recepción de llamadas o mensajes fuera del horario laboral.

¿Qué riesgos implica? Debemos tener presente que estas aplicaciones conllevan una serie de datos que se almacenan en el teléfono del trabajador, datos personales de los clientes (nombres, direcciones, emails…). Mientras el trabajador este en la empresa, está obligado a cumplir una serie de obligaciones, pero si éste deja su puesto de trabajo, la empresa sigue siendo responsable de dichos datos, sigue teniendo deberes en cuanto a los mismos, tales como, por ejemplo, evitar fugas.

¿Qué se aconseja a las empresas para evitar estos riesgos? La empresa debería asegurarse de que pueda tener control sobre la App que va a instalar el trabajar en su teléfono personal. Este control se traduce en que la empresa pueda eliminar la información que se recoge en dicha aplicación y que, en consecuencia, se almacena en el smartphone. A modo de ejemplo, hay aplicaciones como Box o Dropbox que tienen dos versiones; usuario y para empresas. En este último caso, sí permite la posibilidad de borrar información a través de control remoto, por lo que la empresa, si lo necesita, puede eliminar todos los datos que se recogen en el teléfono del trabajador.

¿Podemos negarnos a instalar una aplicación en nuestro smartphone personal? Sí, el trabajador puede negarse siempre que no se le compense de alguna manera por esta obligación.

¿Qué es lo más recomendable para todas las partes? A modo de conclusión, vemos que lo más recomendable es que, si la empresa necesita cierta App para que el trabajador lleve a cabo sus funciones de una manera más práctica o ágil, lo mejor será que la misma empresa facilite un teléfono. De esta forma nos ahorramos, tanto por parte de la empresa como del trabajador, muchos riesgos e inconvenientes.